Es mordido por serpientes ¡200 veces¡

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El envenenamiento por mordidas de serpiente causa entre 81 mil y 138 mil muertes anuales en todo el mundo, y deja con discapacidades permanentes a más de 300 mil personas.

Durante más de un siglo, el tratamiento clásico contra las mordeduras de serpientes ha sido un antiveneno obtenido a partir del suero de algunos animales, principalmente caballos, inmunizados con el veneno de una o varias especies de serpientes.

Tim Friede, entusiasta por las serpientes venenosas, de las que tiene todo un serpentario, fue mordido por dos cobras; después de estar casi en coma durante cuatro días, decidió desarrollar inmunidad. Desde 2001 se dejó morder por sus serpientes unas 200 veces, con lo que desarrolló inmunidad a algunos venenos.

Gracias a su aparición en los medios, Jacob Glanville, inmunólogo y biotecnólogo de la empresa Centivax, se comunicó con Friede para estudiar su resistencia a los venenos, porque podría ser muy importante en el desarrollo de un antiveneno de amplio espectro.

Después de años de investigación, el 2 de mayo de 2025 Glanville publicó un estudio en la revista Cell (“Snake venom protection by a cocktail of varespladib and broadly neutralizing human antibodies”) sobre dos de los anticuerpos encontrados en la sangre de Tim Friede, que combinó con varespladib, un antiinflamatorio inhibidor de la fosfolipasa.

Este coctel de tres compuestos fue probado con una muestra de 19 venenos de serpiente, demostrando ser efectivo contra 13 y parcialmente efectivo contra 6.

Friede aparentemente logró un nivel de inmunización que puede neutralizar muchos venenos pero no de víboras, sino de elápidos, como las cobras y las mambas.

Los elápidos son una familia de serpientes venenosas que también incluye a las serpientes coralillo, cuyos venenos son principalmente neurotóxicos.

¿Qué hacen las neurotoxinas y fosfolipasas?

En el artículo también se menciona que purificaron neurotoxinas largas y neurotoxinas cortas, que bloquean la conducción nerviosa entre las neuronas y los músculos, produciendo parálisis.

Entonces, la persona mordida sufre una parálisis muscular que es potencialmente mortal. El problema no es que quede sin movimiento en los brazos y las piernas, sino que se paraliza su diafragma, el principal músculo de la respiración, y muere de asfixia.

Por otro lado, como veíamos anteriormente, el veneno de las serpientes también provoca parálisis a través de las fosfolipasas neurotóxicas, las cuales impiden la liberación de la acetilcolina, haciendo que este neurotransmisor no llegue al músculo y, en consecuencia, no haya contracción muscular. Aquí es donde el varespladib juega un papel muy importante, porque inhibe la acción de las fosfolipasas. Sin embargo, no inhibe a todas las fosfolipasas de las víboras.

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