La masacre de Tlatelolco, matanza de Tlatelolco o matanza del 2 de octubre fue un crimen de estado y de lesa humanidad, perpetrado el 2 de octubre de 1968 por el Gobierno de México, durante un mitin organizado por estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, ubicada en la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco, en la Ciudad de México.
Dicha concentración se llevaba a cabo en el contexto del movimiento estudiantil que había estallado el 22 de julio de 1968 debido a la represión de estudiantes por parte de las fuerzas policiacas del Distrito Federal y de elementos militares del Ejército Mexicano, tras una riña entre alumnos de las Vocacionales 2 y 5 del IPN y de la preparatoria Isaac Ochoterena, incorporada a la UNAM.
Los asistentes al mitin fueron atacados por elementos del Ejército Mexicano y por miembros del grupo paramilitar denominado Batallón Olimpia, el cual, según se sabría años después, era conformado por miembros del Estado Mayor Presidencial.
Días después del ataque, el gobierno y los medios de comunicación en México afirmaron que las fuerzas gubernamentales habían sido provocadas por los manifestantes que les disparaban. Sin embargo, los documentos oficiales publicados desde el año 2000 sugieren que los tiradores habían sido empleados por el gobierno.
En 1968 Fernando Gutiérrez Barrios, jefe de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), informó que mil 345 personas fueron arrestadas. Por otro lado, investigaciones recientes como la realizada por Kate Doyle, analista de política estadounidense en América Latina e investigadora en el Archivo Nacional de Seguridad, documentan la muerte de 44 personas.
No obstante, las estimaciones de víctimas durante el movimiento estudiantil han variado conforme a las nuevas investigaciones y el acceso a los documentos históricos de la época, por lo que aún no es posible contar con una cantidad definitiva, aunque algunas fuentes señalan que la cantidad real de muertos, solo el 2 de octubre, oscila entre 300 y 400, con testigos presenciales informando de cientos de muertos.
El gobierno mexicano invirtió $150 millones de dólares en preparación para los Juegos Olímpicos de 1968 que se celebrarían en Ciudad de México. El presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, luchó por mantener al pueblo callado y entretenido en un momento de creciente tensión social, y su administración reprimió los movimientos de sindicatos independientes, agricultores, y tomó medidas drásticas al tratar de dirigir la economía.
El movimiento estudiantil en Ciudad de México creció rápidamente a raíz de la reacción a la violenta represión de las luchas entre «porros» (pandillas) rivales, que incluyó a grandes segmentos de estudiantes que no estaban satisfechos con el régimen del PRI.
El movimiento estudiantil comenzó a unirse luego del asalto del gobierno a la Escuela Vocacional #5, que marcó la primera infracción importante en la autonomía de los estudiantes.[19] El movimiento comenzó a ganar el apoyo de estudiantes fuera de la capital y de otros segmentos de la sociedad, que continuó construyendo hasta ese octubre.
Los estudiantes formaron brigadas de seis o más estudiantes que distribuyeron folletos sobre los problemas en las calles, los mercados y, en la mayoría de los casos, en autobuses públicos.
Estas organizaciones, las unidades más pequeñas del CNH, decidieron el alcance y los problemas que el movimiento estudiantil abordaría. Estas incluían preocupaciones tanto rurales como urbanas. Los brigadistas abordaban los autobuses para hablar con los pasajeros sobre la corrupción y la represión del gobierno, mientras que otros distribuían folletos y recogían donaciones.
Con el tiempo, los pasajeros y los conductores de autobuses comenzaron a simpatizar con las demandas de democracia y justicia de los estudiantes, y los estudiantes comenzaron a contar con el apoyo del pueblo en general.