No cuidar la salud vaginal pone en riesgo la vida

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¿Qué es exactamente la salud vaginal? De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud vaginal es un componente esencial que abarca el bienestar físico, psicológico y social de las mujeres.

En entrevista, Irma Araceli Aburto López, coordinadora del área de Ciencia de la Salud Pública y profesora de Epidemiología y Salud Pública de la Facultad de Estudios Superiores, Zaragoza, explicó que esta dimensión de la salud está relacionada con la sexualidad, las identidades, las cuestiones de género, el erotismo, el placer y la intimidad.

“La salud vaginal también se expresa a través de pensamientos, fantasías, creencias, actitudes y valores. Todos son producto de la sociedad y están ligados a varios tabúes”, destacó Aburto López.

Por ejemplo, aunque la vagina es un órgano interno, está conectada con estructuras externas como la vulva. En palabras de la especialista, la higiene adecuada implica conocer la propia anatomía.

“Si una mujer no es capaz de separar los labios vaginales para limpiar alrededor del clítoris y de la vulva, puede afectar su salud vaginal”.

En este sentido, la académica se refiere a la importancia de identificar correctamente la zona vulvar y mantener una limpieza externa suave, sin alterar la microbiota natural.

Buenos hábitos

La vagina tiene la capacidad de limpiarse sola a través de su flora bacteriana normal, ya que mantiene un pH ácido entre 3.8 y 5. Este ambiente favorece la presencia de bacterias benéficas que la protegen contra infecciones.

“No necesita ser lavada, lo recomendable es únicamente higienizar la vulva y el clítoris con jabón neutro, para no eliminar la flora protectora”, explicó.

No lavar la vagina internamente, ya que se elimina la microbiota natural.

Lavar la vulva y el clítoris con jabón neutro, no irritante.

Limpiar de adelante hacia atrás para evitar arrastrar bacterias fecales.

Cambiar la toalla sanitaria con frecuencia, idealmente cada tres o cuatro horas durante la menstruación.

Usar ropa interior de algodón, evitando materiales sintéticos que favorecen la humedad.

No usar ropa muy ajustada, pues favorece la vulvovaginitis.

Factores de riesgo: Relaciones sexuales muy frecuentes o con fricción intensa pueden provocar irritación y descamación vaginal.

La diabetes no controlada genera inmunosupresión y debilita las defensas naturales.

La diarrea o una mala higiene al cambiar la ropa interior pueden facilitar infecciones.

En las bebés, el cambio tardío de pañales aumenta el riesgo de estas infecciones. Entre las más comunes están:

Candidiasis: causada por el hongo Candida albicans, genera secreción blanca y grumosa, similar al requesón.

Gardnerella vaginalis y Trichomonas vaginalis: infecciones frecuentes que alteran el flujo y provocan mal olor.

Algunos anticonceptivos hormonales pueden modificar el epitelio vaginal y el pH, lo que en ciertos casos favorece la aparición de infecciones.

Recomendaciones

Acudir regularmente al ginecólogo o médico general.

Practicar ejercicios de contracción y relajación del suelo pélvico para fortalecer la musculatura y mejorar la función sexual y urinaria.

Usar preservativo en cada relación sexual para prevenir infecciones de transmisión sexual.

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