Cayo Julio César Augusto Germánico, nació en Anzio, el 31 de agosto de 12-Roma y falleció el 24 de enero de 41, más conocido como Calígula, fue el tercer emperador romano, perteneciente a la dinastía Julio-Claudia, gobernando desde el año 37 hasta el año 41.
A la edad de 29 años de edad, fue conocido por sus excentricidad y cruel despotismo, es asesinado por sus guardias pretorianos. Lo sucede su tío Claudio.
Era hijo de Germánico, uno de los grandes generales de la historia de Roma, quien a su vez era hijo adoptivo del emperador Tiberio. Su abuelo Nerón Claudio Druso, muerto prematuramente, era el hermano menor del emperador Tiberio.
De niño acompañó a su padre en sus expediciones militares por Germania donde calzaba las caligas de los legionarios, quienes le dieron el sobrenombre afectuoso de «Calígula», que significa literalmente «botitas».
Antes de su muerte, el 16 de marzo de 37, Tiberio ordenó que el Imperio fuera gobernado de forma conjunta por Calígula y Tiberio Gemelo.
Tras deshacerse de Gemelo, el nuevo emperador tomó las riendas del imperio en 37 d.C., a la edad de 24 años. De las pocas fuentes supervivientes sobre Calígula y su breve reinado de cuatro años, la mayoría fueron escritas por miembros de la nobleza y el Senado, mucho después de los acontecimientos que pretenden describir. Su breve administración tuvo una etapa inicial marcada por una creciente prosperidad y una gestión considerada impecable; no obstante, una grave enfermedad que sufrió el emperador marcó un punto de inflexión en su forma de gobernar.
Según determinados historiadores, en sus últimos años de vida estuvo envuelto en una serie de escándalos entre los que destacan mantener relaciones incestuosas con sus hermanas e incluso obligarlas a prostituirse. El 24 de enero del año 41 fue asesinado por los ejecutores de una conspiración integrada por pretorianos y senadores, liderados por su praefectus, Casio Querea.
El deseo de algunos conspiradores de restaurar la República se vio frustrado cuando los pretorianos declararon emperador al tío de Calígula, Claudio, el mismo día del asesinato. Una de las primeras acciones de Claudio como emperador fue ordenar la ejecución de los asesinos de su sobrino.
Existen pocas fuentes supervivientes que describan su reinado, ninguna de las cuales lo refiere de manera favorable; por el contrario, las fuentes se centran en su crueldad, extravagancia y perversidad sexual, presentándole como un tirano demente y asesino que exigía y recibía adoración como un dios viviente, que humilló a su Senado y que planeaba convertir a su caballo Incitatus en cónsul.
Aunque la fiabilidad de estas fuentes es difícil de evaluar, de acuerdo con lo que se conoce a ciencia cierta acerca de su reinado, trabajó incansablemente a fin de aumentar la autoridad del princeps; teniendo que hacer frente a varias conspiraciones surgidas con el objeto de derrocarle y luchando a fin de reducir la influencia del Senado, aplastando la oposición que este órgano legislativo continuaba ejerciendo.
Se convirtió en el primer emperador en presentarse ante el pueblo como un dios. La mayoría de comentarios modernos buscan explicar la posición, personalidad y el contexto histórico de Calígula. Muchas de las acusaciones en su contra son descartadas por algunos historiadores como malentendidos, exageraciones, burlas o fantasías maliciosas.
La muerte de Calígula marcó el final oficial de los Julios Césares en la línea masculina, si bien la dinastía Julio-Claudia siguió gobernando hasta la muerte del sobrino de Calígula, el emperador Nerón.