El cerebro es un órgano activo las 24 horas del día, se encuentra atento para realizar las tareas necesarias y mantener una comunicación constante con el medio ambiente, mientras que durante la noche, cuando dormimos, continúa su trabajo para mantenerse en buenas condiciones.
Al respecto, Fructuoso Ayala, jefe de laboratorio de Neurociencias, de la Facultad de Psicología de la UNAM explicó que el cerebro no sólo descansa cuando dormimos sino que recupera la energía que consumió durante el día con las diferentes actividades. De hecho, “el sueño es un proceso vital tan importante como alimentarse”.
A continuación, el experto en el tema describe para UNAM Global algunas de las funciones que el cerebro realiza mientras dormimos:
1.- Repara terminaciones sinápticas que nos comunican con el medio ambiente: Cuando una persona está despierta se comunica con el medio ambiente a través de las vías sensoriales, donde participan cadenas de neuronas que liberan sustancias químicas llamadas neurotransmisores que facilitan esta actividad. Cuando el cerebro duerme bloquea la entrada a estas señales para descansar.
Si la persona estuviera en vigilia constantemente, esos neurotransmisores se agotarían y cesaría la comunicación. Por esta razón, el cerebro se aísla cuando duerme y comienza a trabajar en otras actividades. En este caso, restaura esos neurotransmisores liberados en las terminales sinápticas durante el día anterior, para restablecer la comunicación cuando despierte.
2.- Consolida la memoria: Cuando estamos despiertos las vías sensoriales conducen la información captada por diferentes receptores hacia el cerebro donde es procesada para aprender. Durante el sueño el cerebro consolida esos datos que aprendió en el día y quedan almacenados en la memoria.
¿Cómo se procesa? El cerebro asimila toda la información durante el día pero es transitoria y necesita un espacio para almacenarla. Cuando dormimos, esos datos aprendidos son conducidos de un lugar a otro y así se almacenan en circuitos nerviosos dentro del cerebro y luego en forma de sustancias químicas.
La información que entra al cerebro favorece la“plasticidad cerebral”, facilitando el establecimiento de conexiones nuevas que es la base del aprendizaje.
De la información que recibimos mientras estamos despiertos, el cerebro realiza una selección y durante el sueño por medio de una especie de poda sináptica”, elimina un exceso de conexiones sinápticas que se desarrollaron durante la vigilia.
De esta manera, se selecciona la información que es adecuada para el buen funcionamiento cerebral. Así por ejemplo, las áreas frontales y prefrontales están relacionadas con los procesos de planeación, y mantienen un nivel funcional adecuado.