¿Que no oyes? “lávate las orejotas”

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La salud auditiva impacta nuestra calidad de vida. Los problemas y afecciones relacionados con esta función pueden ir desde la capacidad reducida de comunicación, la merma del desarrollo cognitivo e incluso afectar la transmisión cultural y derivar en el aislamiento social, por lo que los trastornos auditivos son una carga de salud pública global importante.

Así lo expuso, María Herlinda Montiel Sánchez, directora del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT) de la UNAM, al participar en la Jornada Universitaria de Salud Auditiva, quien agregó que “la prevención y detección temprana de estos problemas pueden disminuir considerablemente el porcentaje de afecciones”.

Más adelante, Felipe Orduña Bustamante, investigador del Grupo de Acústica Aplicada y Vibraciones (GAAV) del ICAT, compartió: “Lo más peligroso es someternos voluntariamente a sonidos extremadamente altos. ¿Cuándo ocurre esto? Cuando escuchamos sonido amplificado, ya sea con altavoces o con volumen elevado en los audífonos. Esto daña la audición de manera voluntaria”.

No hay que olvidar, continuó, que el habla y la audición son posiblemente los mecanismos de comunicación humana más importantes, obviamente todos los sentidos lo son, aun cuando muchas especies animales se comunican también por vía auditiva, pero la sofisticación de la comunicación humana a través del lenguaje y que requiere de la audición, es el mecanismo más sofisticado de comunicación.

Reducen la capacidad de comunicación, afectan el desarrollo cognitivo y la transmisión cultural”

Hay que lavar las orejas con agua y jabón, no hay que introducir nada al conducto auditivo externo, recalcó.

“Existe un dicho entre los audiólogos y los otorrinolaringólogos: ‘los oídos se lavan con los codos’, porque no nos los alcanzamos. Esto significa que no debemos introducir nada en ellos; la higiene debe limitarse exclusivamente al pabellón auricular, lavándolo y secándolo superficialmente”, señaló.

Además, advirtió sobre los riesgos de usar objetos extraños: “Hemos atendido pacientes con perforaciones en el tímpano causadas por el uso de hisopos o pasadores; basta un pequeño tropiezo o un movimiento accidental para provocar una lesión grave”.

“Entonces, es importante no introducir nada al conducto auditivo externo: evitar colocar gotas de aceite, agua oxigenada, ponerse los conos que se queman. Hemos tenido pacientes con heridas importantes por estas técnicas. También, hay que tener mucho cuidado con el agua de las albercas; si se van a practicar una perforación o un tatuaje que sea en lugares profesionales y asépticos”, concluyó.

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