Según un artículo de NatGeo España titulado División, hambre y muerte: así fue el cónclave más largo y complicado de la historia, fue tras la muerte del papa Clemente IV cuando tuvo lugar una de las elecciones papales más tensas de la Iglesia católica. Duró casi tres años, de 1268 a 1271.
Mientras tenían lugar las disputas internas en la Iglesia, la ciudad de Viterbo, que albergaba la elección, sufría las consecuencias de este prolongado proceso. “Aunque el Palacio Papal de Viterbo era más modesto que el Vaticano, los cardenales estaban bien alojados y alimentados a expensas de las arcas de la ciudad, que se vaciaban al tener que mantener a los eclesiásticos y a su séquito, obligando a aumentar los impuestos sobre los ciudadanos y el comercio”, detalla el artículo de NatGeo.
Aunque no había ninguna norma que estableciera que las ciudades donde se celebraban los cónclaves tuvieran que apoyar a los cardenales durante la elección del próximo santo padre, esto se hacía como cortesía hacia la Iglesia. Pero con el tiempo, la paciencia de la población llegó a un “límite”.
En un primer acto, el podestà de Viterbo (es decir, la máxima autoridad local), “redujo las raciones de comida y agua que se daban a los cardenales, lo justo para enviar un mensaje a los eclesiásticos”, pero sin querer molestar a la Iglesia ni al próximo papa.
Entonces se decidió trasladar la votación estancada al Palacio Papal en lugar de a la catedral de la ciudad. Desde allí, los cardenales quedaron encerrados hasta llegar a un acuerdo. “Así surgió el nombre de cónclave (del latín cum clave, que significa con llave)”, revela la fuente española. La idea era evitar que los miembros de la Iglesia salieran en busca de “comida, bebida o distracciones”.
Para seguir obligando a los cardenales a llegar a un consenso, el “gobernador” ordenó “quitar partes del techo del Palacio Papal, en concreto, de los dormitorios y de la sala donde deliberaban”, continúa el artículo. Como consecuencia, cuando terminó el verano de 1270 y comenzaron las lluvias otoñales y el frío invierno en la región, tres cardenales murieron “debido a las precarias condiciones, el racionamiento y la vejez”, detalla el artículo.
Habemus papam: el sorprendente final del cónclave más largo de la historia
“Después de casi tres años de disputas estancadas y la muerte de tres de los veinte cardenales que participaban en las deliberaciones, la solución llegó de una manera inesperada”, afirma la fuente española. “Incapaces de alcanzar un consenso, decidieron delegar la elección a un pequeño comité de solo seis miembros, formado por una proporción equilibrada de representantes de todas las facciones”, detalla el informe de NatGeo.
Esta reducción facilitó la elección, así como el hecho de que el grupo estuviera “lejos de la mirada de los cardenales más influyentes, que ponían sus intereses personales ante todo”, detalla la fuente.
Así surgió el inesperado elegido: “Teobaldo Visconti, un hombre que no pertenecía al colegio cardenalicio y que ni siquiera se encontraba en Italia en ese momento, sino en una cruzada en Tierra Santa”.
Según el artículo, “Visconti era un hombre ajeno a la curia, sin fuertes implicaciones políticas y totalmente ajeno a los intereses de la geopolítica europea que habían marcado el rumbo del cónclave”.
Esto, unido a su fama de “hombre piadoso”, lo convertía en “el candidato ideal” para poner fin a la crisis. El nuevo papa fue ratificado por el colegio cardenalicio el 1 de septiembre de 1271, “poniendo fin a la elección papal más larga de la historia: dos años y casi nueve meses después de la muerte de Clemente IV”, añade el artículo.
Visconti, por su parte, fue informado de que era el nuevo Papa de la Iglesia católica cuando aún estaba en la cruzada. «Al principio, no quería irse. Finalmente, se le explicó lo difícil que había sido llegar a un consenso, se le convenció para que delegara sus funciones y partió hacia Italia», concluye el reportaje de NatGeo España.
Visconti tomó el nombre papal de Gregorio X y fue coronado en la Basílica de San Pedro. Su papado duró de 1271 a 1276. Fue conocido por reformar la asamblea de cardenales que elegía al papa y por trasladar la curia de nuevo a Roma.
Texto retomado de: National Geographic