La investigación sobre el impacto de la metformina en la vida humana es escasa. Las investigaciones existentes, realizadas en gran parte en ratones, son dispersas y muestran efectos variables según el sexo y la especie de los animales, aseguró Rafael de Cabo, investigador sénior del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, quien ha estudiado la metformina en ratones durante más de dos décadas.
De acuerdo a una publicación de The New York Times los estudios en humanos, que se han centrado principalmente en pacientes diabéticos, arrojan resultados contradictorios sobre los beneficios de la metformina para las personas sanas.
Aun así, el interés por el potencial antienvejecimiento de la metformina es elevado, ya que los científicos han hallado pruebas preliminares prometedoras de que también podría controlar o retrasar otras afecciones, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la demencia.
“La metformina puede estar apuntando a la causa fundamental” en el tratamiento de otras enfermedades cuyos riesgos aumentan con la edad, potencialmente porque regula las hormonas, repara los tejidos y alivia la inflamación del sistema inmunitario, explicó De Cabo.
La promesa de un único fármaco que podría “abordarlo todo” lo convierte en un objetivo especialmente atractivo para las personas deseosas de evitar enfermedades mortales relacionadas con la edad, dijo S. Jay Olshansky, profesor de salud pública de la Universidad de Illinois Chicago.
Las pruebas de la capacidad de la metformina para ayudar a los seres humanos a
vivir más tiempo son “débiles, pero no son absolutamente negativas de forma definitiva”, añadió Richard Miller, profesor de patología de la Universidad de Míchigan que estudia el envejecimiento.
Los científicos siguen investigando cómo funciona la metformina a nivel molecular. Parece reducir el daño celular protegiendo los cromosomas de la degradación e invirtiendo las etiquetas químicas del ADN asociadas al envejecimiento, entre otras funciones, dijo Nir Barzilai, director del Instituto de Investigación sobre el Envejecimiento de la Facultad de Medicina Albert Einstein.
A principios de los 2000, los investigadores observaron que los ratones diabéticos
y prediabéticos que recibían metformina vivían más tiempo que los sanos que no
tomaban el fármaco, lo que sugiere que hace algo más que simplemente tratar el
azúcar en sangre, confirmó De Cabo.
Un estudio de 2013 dirigido por él descubrió que una dosis baja de metformina prolongaba la vida de ratones machos sanos en torno a 5 por ciento (en cambio, una dosis más alta acortaba su vida).
Parecía tener el mismo efecto que la restricción calórica, que el campo del
envejecimiento considera entre las posibilidades más prometedoras para alargar la
vida.
Algunos otros estudios han sido alentadores. Uno sugería que la metformina
ralentiza el envejecimiento de las células cerebrales de los monos macho hasta
seis años. Otro estudio observacional, publicado en 2014, descubrió que las
personas con diabetes de tipo 2 que tomaban metformina tenían menor riesgo de
mortalidad.
Otras investigaciones pintan un panorama distinto. Un análisis de 2022, que
pretendía replicar el estudio de 2014, descubrió que las personas con diabetes que
tomaban metformina no tenían un riesgo de mortalidad menor que los pacientes
más sanos que no tomaban el fármaco.
También hay pruebas de que el beneficio de la metformina para las personas sin diabetes es efímero, reduciendo su riesgo de mortalidad solo durante unos pocos años antes de volver a la normalidad.
No hay datos fiables sobre cuántas personas utilizan la metformina estrictamente
con fines de longevidad. Algunos influencers en la lucha contra el envejecimiento
promocionan la metformina como parte de su régimen, y los médicos
entrevistados para este artículo dijeron que los pacientes (incluso los que no
corren riesgo de padecer enfermedades crónicas) les piden cada vez más que les
receten el fármaco.