Despuntaba la década de los años cincuenta del siglo XX en Estados Unidos y prevalecía la guerra fría. El senador Joseph McCarthy contribuía al clima de paranoia y persecución anticomunista con una campaña para detectar supuestos colaboradores de Moscú en el gobierno, el ejército, los medios y cualquier ámbito de la sociedad.
En ese contexto, el dramaturgo Arthur Miller escribe en 1953 una obra que refleja y critica los hechos, Las brujas de Salem. La trama se sitúa en el siglo XVII, durante los famosos juicios de brujería que ocurrieron en la región de Massachusetts, particularmente en Salem.
A partir de este hecho histórico, cuyo furor social llevó a juicio a más de 200 personas y causó la muerte de 19, Miller expone las consecuencias de la histeria colectiva, la difamación, los juicios injustos y autoritarios, las delaciones y, finalmente, la injusticia y el quebrantamiento del aparato judicial, en favor del linchamiento basado en rumores.