Narco entrena ratones para contrabandear droga al interior de penales

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El Instituto Nacional de Justicia (NIJ, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos tiene detectado que uno de los mayores delitos cometidos en las cárceles de todo el mundo es el contrabando, ya sea para meter al penal armas, drogas y teléfonos celulares, o pasárselos entre los reos.

De acuerdo a una nota publicada en el diario Milenio, lo curioso de este acto ilícito es que en muchas ocasiones los presidiarios pueden desarrollar desde métodos ingeniosos hasta las más absurdas artimañas para contrabandear dentro de la cárcel.

La nota periodística hace referencia que se detectó, en un par de cárceles de América Latina y Europa, a un grupo de prisioneros que usaban a roedores como mulas para contrabandear droga dentro de las cárceles.

En 2015, MILENIO informó que en la prisión de Barra da Grota, en Araguaina, en el norte de Tocantins —una cárcel de Brasil que en ese entonces albergaba a 329 presos—, un grupo de internos entrenó a un ratón de color gris para traficar droga y otros artículos ilegales dentro del penal.

Según AFP, los guardias de seguridad del penal se percataron de que el roedor era capaz de ir del pabellón A al C, y de regreso, por medio de un hilo que los presos le habían atado a la cola.

El objetivo: el ratón era usado como mula para contrabandear droga principalmente y otros objetos ilícitos, como el chip de un teléfono celular. En ese entonces, Gean Carlos Gome, el entonces director del penal brasileño, dijo a AFP que tras descubrir el modus operandi de los reclusos, los policías le incautaron al ratón 23 dosis de cocaína y 29 bolsas con supuesta mariguana.

Lo preocupante de esta situación es que en el pasado un grupo de científicos e investigadores europeos descubrieron que los roedores —especialmente las ratas— pueden llegar a desarrollar una adicción a la cocaína si la consumen, incluso su comportamiento se torna agresivo, como el de un adicto.

En cuanto al caso específico del llamado Narco Ratón de Brasil, los policías de la prisión de Barra da Grota se dieron cuenta de que transportaba droga porque vieron el hilo de crochet amarrado a su cola, por lo que lo aseguraron. Sin embargo, su destino no terminó tras las rejas, como ocurre a muchos narcomenudistas.

El ratón fue liberado en un bosque en las afueras de la prisión; mientras que se implementó un monitoreo de las cámaras de seguridad del penal para dar con El ratón tenía un hilo amarrado en la cola

Otro caso en el que los presos utilizaron a los roedores como mulas fue en la prisión de Guys Marsh, en Reino Unido, donde los presos llevaron el modus operandi a otro nivel, pues usaban ratas muertas.

Un artículo de la BBC expuso el modus operandi de los internos del penal, localizado muy cerca del condado de Shaftesbury, Dorset, donde los presos eran ayudados por presuntos criminales en libertad para ingresar drogas o artículos ilícitos.

En 2019, los guardias de seguridad encontraron que los criminales contrabandeaban drogas, tabaco y teléfonos móviles a través de ratas muertas.

Se supone que los criminales mataban a los roedores, posteriormente los abrían y los rellenaban con drogas u otros artículos, para finalmente arrojarlos por encima de la valla del penal.

El Servicio Penitenciario explicó que las ratas muertas terminaban en las

instalaciones del penal, donde un interno, en calidad de jefe, recogía a las ratas y

se las vendía a los presos.

Luego de que las autoridades penitenciarias descubrieran este modus operandi,

los guardias de seguridad supieron que las ratas muertas eran utilizadas para

contrabandear drogas, principalmente especias y cannabis. Aunque también se

encontraron cinco teléfonos móviles, cargadores, y tres tarjetas SIM, en el cuerpo

de los roedores.

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