La desinformación suele ser más letal que la violencia cuando se cruza con la transfobia, el racismo e incluso con la precariedad laboral. La manosfera o machosfera ha evolucionado, de ser un conjunto de foros dispersos en internet, algunas veces en redes sociales, se ha transformado en un ecosistema robusto que comienza a utilizar la estética del meme, el humor cínico y, en ciertos casos, un lenguaje pseudocientífico para validar prejuicios, señalaron especialistas.
Por ejemplo, los estudios sobre los negacionismos y sobre la ignorancia, y en los llamados estudios de ciencia, tecnología y sociedad, donde nunca llegan a los temas de diversidad sexual y género.
A menudo se considera al movimiento antigénero como una estructura más organizada que la manosfera. Mientras esta última suele enfocarse en una batalla cultural metapolítica, sin interés directo en la contienda electoral, el movimiento antigénero se distingue por su incidencia activa en políticas públicas y su presencia dentro de partidos políticos.
Las conversaciones públicas sobre deepfakes se centran en los riesgos de difusión de la desinformación, sobre todo en manipulación política e interferencia electoral; 96 % de estos son pornografía no consensuada, en su gran mayoría de mujeres hecha por hombres, el 74 % que la consume no se siente culpable y sí lo considera legal, pues para ellos es una fantasía y no existe ley contra ello.
Desde hace algunas décadas la derecha antigénero y antiderechos de las personas LGBTIQ+ recurre al pánico moral, para difundir discursos que van desde supuestas amenazas a los derechos de los hombres hasta falsas narrativas sobre escuelas que enseñarán a los niños a cambiar de género o iniciar tratamientos hormonales. Aunque estas ideas parezcan absurdas.
Cuando hablamos de desinformación de género, esa es la lupa bajo la cual en el periodismo de verificación miramos a las comunidades de la machosfera, el término que se utiliza en México para señalar que son comunidades machistas, que difunden discursos de odio y basan sus interacciones en desinformación que busca dañar a las mujeres, a las personas de la diversidad sexogenérica y, sobre todo, a sus luchas cuando arriban a un espacio de toma de decisión, a sus luchas por la igualdad.