La Selección Mexicana puso punto final a una pesadilla histórica al derrotar 2-0 a Sudáfrica en la inauguración de un mundial, e inspiro a millones de mexicanos ansiosos por ver a su selección avanzar en la justa mundialista que comenzó el pasado 11 de junio y que se extenderá un mes más con tres sedes, México, Canadá y Estados Unidos.
El mundial se vivió en todo su esplendor en cada rincón de México, jóvenes, niños, amas de casa, personas de la tercera edad, y aún aquellos que no entienden no les gusta el juego de las patadas, se emocionaron cuando cayó el primer gol por conducto de Julián Quiñones.

Alrededor del estadio que, para los mexicanos sigue siendo el Azteca, la Secretaría de Seguridad de la capital organizó un operativo para impedir la llegada de diversas marchas para exigir una serie de cosas y echar a perder la fiesta futbolística.
Más eso no sucedió, ya que se planeó un operativo que resulto exitosos, y solo se reportó la muerte de un turista alemán por un paro cardiaco en la puerta 1 del estadio, nada que ver con el asunto de seguridad.
Adentro, en el recinto de San Ursula la gente coreo el cielito lindo, Alejandro Fernández cantó el himno nacional, Lila Downs dio la bienvenida en español e inglés y Salma Hayek entregó la copa mundial a Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
El segundo gol vino en la segunda parte del partido, por conducto de Raúl Jiménez que evoco al cielo para dar gracias a su padre fallecido meses antes.

Por primera vez, México logró ganar un partido inaugural de Copa del Mundo, una cuenta pendiente que arrastraba desde su primera participación mundialista en 1930. Esta vez, el Tricolor no dejó escapar la oportunidad y aprovechó el escenario para dar un golpe anímico en el arranque del torneo.
El triunfo también tuvo sabor a revancha para la afición mexicana, pues Sudáfrica fue el rival con el que México empató 1-1 en la inauguración del Mundial de 2010. Dieciséis años después, el equipo nacional volvió a encontrarse con los Bafana Bafana, pero ahora la historia fue distinta.
Con este resultado, México no solo suma sus primeros tres puntos del torneo, también rompe una maldición histórica y manda un mensaje claro en casa: el Mundial 2026 comenzó con ilusión tricolor.
En tanto que en el Zócalo de la Ciudad de México una marea verde inundó las calles del Centro Histórico y de las plazas públicas. Nacionales y extranjeros, era imposible que la fiesta futbolera pasara desapercibida: día de fiesta nacional, casi como el Grito o el Día de Reyes, pero una fiesta capitalina, la tercera que organizan en la historia mundialista.
La Fan Fest estuvo a reventar, la presidenta en la Venustiano Carranza se reunió con la afición futbolera para ver el partido, y en Garibaldi, fue todo un espectáculo.
Concluyó el partido y, pese a la lluvia el Ángel fue copado por cientos de aficionados, fue día de alegría, gozo y de asueto, mientras el país, festejaba los cuerpos policiacos resguardaban la seguridad en las calles…. Gracias señores por velar por nuestra seguridad.
