Hacía más de una década que Colombia no vivía una situación de extrema urgencia como la que vive hoy, parte de su territorio y su gente está devastada por el terremoto de 7.4 que azoto la región de Bogotá, Calia Pereira y San José donde se reportan de manera preliminar 181 muertos y miles de desaparecidos, así como decenas de edificios colapsados y servicios interrumpidos.
La devastación llego a las ciudades de Cali, Pereira y San José del Palmar, que fueron las más afectadas, aquí los heridos ascienden a mil 310, según un balance parcial divulgado por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales).
El número de personas fallecidas por el fuerte sismo solo recoge el desglose de las
capitales del país, por lo que el balance no incluye las cifras de muertos y heridos en
pueblos y zonas rurales de los departamentos de Valle del Cauca, Risaralda y Chocó,
los más afectados por la tragedia, ya que el gobierno colombiano no actualiza datos
desde el mediodía del lunes.
El balance tampoco incluye cifras de desaparecidos, pese a que miles de personas
han informado de que no encuentran a familiares y amigos.
En esos tres departamentos, así como en Caldas y Quindío, en la zona cafetera del
centro del país, hubo colapso de edificios, casas y daños en su infraestructura
hospitalaria, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte.
Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia son las principales ciudades que
permanecen en alerta roja por la magnitud de los daños, y en total cuentan al menos
165 edificios colapsados.