La flor de Cempasúchil se cree que su intenso color amarillo-anaranjado y su aroma característico sirven como un faro o camino luminoso para que las ánimas de los difuntos no se pierdan y encuentren el camino de regreso a sus hogares para visitar las Ofrendas.
También se dice que son una representación del sol para los antiguos mexicas, sus pétalos dorados simbolizaban los rayos del sol y la energía de la vida, conectando el plano terrenal con el espiritual.
Otro mito es que representan el ciclo de vida y muerte, en la cosmovisión mesoamericana, la flor encapsula el equilibrio entre la celebración de la vida, el luto y el renacimiento continuo de la existencia.
De acuerdo con la mitología mexica la flor nació del amor entre los jóvenes Xóchitl y Huitzilin; tras la muerte de él en la guerra, el dios Tonatiuh transformó a la joven en esta flor y a su amado en un colibrí para que pudieran reunirse de nuevo.
Además de su uso ritual en altares y panteones, destaca sus aplicaciones medicinales para malestares estomacales, así como su empleo como pigmento natural y en la industria avícola.
Es un elemento esencial del Día de Muertos en México, gracias a su vibrante color, su característico aroma y el profundo simbolismo que ha acompañado a esta tradición durante generaciones. Su presencia en las ofrendas se ha vuelto indispensable para honrar a nuestros seres queridos que han partido y a quienes recordamos con amor y nostalgia cada día.
Originaria de México, la flor de cempasúchil es una especie endémica considerada una de las más representativas del país y de América Latina. Además de su valor cultural, posee propiedades medicinales y es utilizada como materia prima en diversas expresiones artesanales, lo que refuerza su importancia en distintos ámbitos de la vida cotidiana.
En México, los principales estados productores de cempasúchil son Puebla, Morelos, Estado de México, Michoacán, Hidalgo, Oaxaca y Ciudad de México. Estas regiones concentran gran parte de la producción nacional, especialmente durante los meses previos al Día de Muertos, cuando la demanda de esta flor se incrementa significativamente.