Los urólogos del Hospital Houston Methodist son expertos en ultrasonido focalizado de alta intensidad (HIFU, por sus siglas en inglés), uno de los tratamientos más avanzados disponibles para el cáncer de próstata. Este tratamiento mínimamente invasivo utiliza ondas ultrasónicas focalizadas para generar calor, lo que permite dirigir la energía de manera eficaz hacia las células cancerosas de la próstata y destruirlas.
A diferencia de otras opciones de tratamiento para la próstata, el HIFU ofrece una ablación precisa con una alteración mínima del tejido sano circundante, lo que acelera la recuperación y reduce los efectos secundarios.
Para lograr una precisión óptima, los médicos combinan la resonancia magnética con imágenes por ultrasonido para visualizar con mayor detalle la próstata y localizar las áreas que requieren tratamiento. Gracias a estas imágenes mejoradas y en tiempo real durante el procedimiento con HIFU, el médico puede evitar estructuras importantes como el paquete neurovascular, relacionado con la función eréctil, y el esfínter, que controla la función de la vejiga.
El principio detrás del HIFU es sencillo: las células cancerosas pueden destruirse mediante calor.
Mientras el paciente está bajo anestesia general, se introduce suavemente una pequeña sonda de ultrasonido en el recto, lo que permite al médico observar la próstata en tiempo real en un monitor. Las imágenes de ultrasonido permiten visualizar el cáncer y trazar un plan de tratamiento en ese mismo momento.
Con esta guía, el especialista utiliza la misma sonda de ultrasonido para aplicar pulsos focalizados de calor en áreas específicas de la próstata, elevando la temperatura hasta aproximadamente 185 °F durante unos pocos segundos y destruyendo eficazmente el tejido canceroso. Después, se desplaza a la siguiente zona hasta que todo el tejido afectado haya sido tratado.
El tratamiento dura aproximadamente entre 1 y 2 horas y el paciente puede regresar a casa el mismo día. Por lo general, los pacientes pueden retomar la mayoría de sus actividades habituales al día siguiente. Aunque necesitarán utilizar un catéter durante aproximadamente una semana, el dolor suele ser mínimo o inexistente y los efectos secundarios persistentes son poco frecuentes.