El caso de Noelia Castillo Ramos y su decisión de someterse a la eutanasia aun en contra de sus padres y seres queridos, pone en el centro de la atención esta decisión donde un ser humane decide como terminar su vida, dejando de lado prejuicios y criticas a un método que ha levantado ámpula en varios sectores de la sociedad.
La eutanasia, «buena muerte», «muerte apacible». (Su antónimo es distanasia) es la intervención deliberada para poner fin a una vida que padece una o varias enfermedades sin perspectiva de cura. La eutanasia se practica tanto en humanos (medicina) como en animales de otras especies —eutanasia animal en veterinaria.
En medicina la eutanasia es la provocación intencionada y consentida de la muerte de una persona que padece una enfermedad grave e incurable, la cual es realizada por un médico. Las organizaciones médicas no recomiendan el uso de términos como “eutanasia involuntaria”, “eutanasia pasiva” ni “eutanasia indirecta”, al considerar que son situaciones ajenas a esta definición de eutanasia.
En los países donde está legalizada su práctica, la eutanasia se realiza a petición reiterada del paciente y con la supervisión de un equipo médico. El procedimiento es libre, autónomo, voluntario, intencionado, reflexionado y consciente, en el caso de que esta circunstancia no sea posible, cuando el testamento vital del paciente lo indique explícita y claramente.
La eutanasia realizada por un médico es legal en: Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Colombia, Ecuador, España, Nueva Zelanda, Portugal, Uruguay, y en los estados de Australia Meridional, Australia Occidental, Nueva Gales del Sur, Queensland, Tasmania y Victoria. El primer país latinoamericano que aprobó la eutanasia fue Colombia, por sentencia de la Corte Constitucional en 1997, y reglamentada por el Ministerio de Salud en 2015.
En 2024, la Corte Constitucional de Ecuador aprobó la eutanasia, siendo Ecuador el segundo país latinoamericano que la permite. En 2025, Uruguay se convirtió en el tercer país latinoamericano en aprobar la eutanasia, tras ser aprobada en el Congreso.
La eutanasia debe diferenciarse del suicidio asistido, cuando es el propio paciente el que lleva a cabo la administración de los fármacos para acabar con su vida.
También debe diferenciarse de los cuidados paliativos, donde el fin de la medicación que se administra no es terminar con la vida sino generar bienestar, a pesar de que dicha medicación pueda acortar la vida de forma secundaria.
El debate sobre la eutanasia constituye uno de los dilemas centrales de la Bioética, al enfrentar el principio de autonomía con el de No maleficencia.