“Somos el eco de los que se fueron” fue lo que escribió Manelich Castilla Craviotto, último Comisionado General de la extinta Policía Federal durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, tras lamentar la muerte de Iván Morales Corrales, exsuboficial de la extinta Policía Federal y uno de los sobrevivientes del ataque perpetrado por el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) contra un helicóptero de las Fuerzas Armadas en 2015.
Iván fue asesinado junto a una mujer mientras se desplazaban en una camioneta por el fraccionamiento Brisas, en el municipio de Temixco, Morelos.
Fue ultimado por un comando armado que interceptó el vehículo en el que viajaban Morales y su acompañante. Según testimonios recabados en el lugar, los agresores bloquearon su paso con otra camioneta, descendieron y dispararon en múltiples ocasiones. Después huyeron en motocicletas que ya los esperaban sobre una avenida cercana.
Morales Corrales integró la Policía Federal durante la llamada “Operación
Jalisco”, desplegada el 1 de mayo de 2015 como parte de un operativo táctico para
detener a Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación.
Iba a bordo de un helicóptero Cougar cuando fue derribado en Villa Purificación, Jalisco, y nueve elementos perdieron la vida. Morales sobrevivió, aunque con quemaduras en más del 70 por ciento del cuerpo, por lo que fue condecorado por el entonces presidente Enrique Peña Nieto y recibió una casa por su valentía.
El día de los hechos, supo que sería padre y según personas cercanas, fue esa noticia la que le dio fuerzas para enfrentar el largo proceso de recuperación física y emocional tras la emboscada. Su caso fue uno de los más visibles del operativo, tanto por la gravedad de sus lesiones como por su esfuerzo por reinsertarse a la vida fuera del servicio activo.
La Fiscalía de Estados Unidos reveló que el ataque fue ordenado por Rubén Oseguera
González, alias «El Menchito», hijo de «El Mencho». El impacto que derribó el helicóptero fue causado por un lanzacohetes RPG de fabricación rusa, un tipo de arma que las Fuerzas Armadas mexicanas no anticipaban enfrentar en ese contexto. Tras la caída, integrantes del CJNG intentaron rematar a los sobrevivientes, pero estos fueron rescatados por elementos que participaban en el operativo desde otras aeronaves.