Los Cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, en particular, controlan centros de producción clandestinos en México, rutas de contrabando hacia Estados Unidos y centros de distribución en ciudades clave de Estados Unidos.
En su mas reciente informe sobre la situación de las drogas en México, la DEA señala que la facción Los Mayos del Cártel de Sinaloa suministra al Cartel del Noroeste (CDN) fentanilo ilícito, metanfetamina cristalina y cocaína, que el CDN luego contrabandea hacia el norte, hacia Estados Unidos. El cártel facilita la venta y distribución de estas drogas utilizando rutas bajo el control del Cártel de Sinaloa.
Derivado del estudio practicado, se señala que los métodos de ocultación preferidos del CDN para el contrabando de drogas incluyen vehículos personales, mulas de droga y carga en tráileres. Además, el CDN explota a Ómnibus de México (OMEX), una empresa de autobuses de pasajeros que opera con el propósito específico de transportar pasajeros entre México y Estados Unidos, para contrabandear drogas a Estados Unidos.
El CDN está involucrado en una amplia gama de actividades delictivas, incluyendo secuestro, extorsión, robo de vehículos, tráfico de personas, lavado de dinero, prostitución y robo a mano armada. Se sabe que el cártel extorsiona a migrantes que cruzan el Río Grande en zonas controladas por el CDN. Elementos del CDN, que controlan principalmente la zona de Ciudad Victoria en el estado mexicano de Tamaulipas, colindante con el extremo sureste de Texas, han usado su influencia corrupta para intentar sobornar a agentes de la policía estatal y proteger sus redes de tráfico de drogas y personas. Además, el CDN ha estado estableciendo negocios con alto volumen de efectivo en Ciudad Victoria para facilitar las actividades de lavado de dinero del cártel.
Los cárteles colaboran con organizaciones narcotraficantes (DTO) y bandas violentas estadounidenses para distribuir drogas por todo el país, aprovechando las redes sociales y las aplicaciones de mensajería para llegar a una clientela más amplia y joven. Las extensas, complejas y adaptables redes de los cárteles plantean enormes desafíos en los sectores policial, de seguridad nacional, regulatorio, financiero y de salud y bienestar de Estados Unidos.
También refiere que la producción y el tráfico de drogas por parte de los cárteles mexicanos ha alterado radicalmente el panorama del narcotráfico y la delincuencia en Norteamérica. Los cárteles aprovechan la relativa facilidad de producción de drogas sintéticas en comparación con las limitaciones físicas y ambientales de la producción tradicional de drogas de origen vegetal para generar inmensos ingresos. Los cárteles mantienen cadenas de suministro estables para obtener los precursores químicos, principalmente de China e India, necesarios para producir estas drogas sintéticas.