Es un fenómeno conocido como efecto Fujiwara, cuando interactúan dos ciclones tropicales se acercan lo suficiente como para que sus vórtices influyan uno sobre otro.
En condiciones ideales, si ambos ciclones son de intensidad similar, pueden orbitar brevemente uno alrededor del otro antes de fusionarse o desplazarse en direcciones alteradas.
En el caso de los huracanes Bárbara y Cosme, los modelos de pronóstico meteorológico sí están resolviendo que se dé esa interacción, pero va a ser un poco lejos de las costas mexicanas, ya que el fenómeno se desarrollaría en altamar, posiblemente al suroeste de Baja California Sur, y aunque no representa una amenaza directa para tierra firme, sí podría generar efectos secundarios como aumento en el oleaje o lluvias más intensas en zonas costeras de la Peninsula de Baja California.
Las bandas nubosas de Bárbara ya provocan lluvias fuertes en Jalisco, Colima y Michoacán, además de oleaje elevado de entre 3.5 y 4.5 metros. Cosme, por su parte, continúa su desplazamiento hacia el oeste-noroeste sin representar un peligro inmediato para territorio nacional.
Aunque el efecto Fujiwara no es frecuente en la cobertura mediática, sí es conocido entre meteorólogos. “Es un fenómeno común en atmósferas tropicales. Recuerdo un caso en 2023, con el huracán Philippe y Rina en el Atlántico, y la tormenta tropical Alpha y el huracán Wilma en 2005”, señalan especialistas.
La predicción y monitoreo de este tipo de fenómenos se realiza mediante modelos numéricos atmosféricos y observaciones satelitales.
. Ejemplo idealizado de la interacción entre dos vortices, similar a lo que ocurre en la atmosfera tropical. Este ejemplo es una muestra de cómo interactuan los cilclones tropicales que actualmente se tienen en el Océano Pacifico Nororiental.
La “alberca de agua cálida” y su rol en la intensificación de ciclones
La región del Pacífico mexicano frente a las costas de Oaxaca y Guerrero mantiene altas temperaturas durante casi todo el año, fenómeno que los meteorólogos denominan “alberca de agua cálida”.
Cuando la capa de la superficie hacia algunos metros en profundidad ya está muy cálida, hace que se intensifiquen más las tormentas tropicales e incluso huracanes. Se esperaría que en una atmósfera más cálida, se tuviera o una alta frecuencia de huracanes, o que los que ya estén formados se intensifiquen rápidamente, como lo vimos con Otis.