La crisis política en Perú se acrecentó luego de que fue destituida la presidenta Dina Boluarte, y se convirtió en la novena presidenta/presidente que es destituido en siete años.
El Congreso de Perú voto por la destitución de la presidenta tras aprobar con 122 votos a favor la “permanente incapacidad moral” de la mandataria para hacer frente al auge del crimen organizado en el país.
La vacante de Boluarte fue ocupada de manera interina por el presidente del Parlamento, el derechista José Jerí, que inmediatamente fue investido como jefe de Estado y se convirtió en el séptimo presidente de Perú en apenas nueve años.
La crisis en la República del Perú comenzó en 2016, donde ningún presidente ha podido completar un mandato completo y todos han terminado destituidos por un Parlamento opositor al que no podían dominar.
De acuerdo a información de EFE, Boluarte se ufanaba hasta hace poco de haber roto ese ciclo al señalar que era la presidenta que más tiempo había durado desde Ollanta Humala (2011-2016) gracias a haber conciliado con las fuerzas políticas que dominan el Legislativo, pero ese equilibrio saltó por los aires este jueves.
Si embargo tras dos años y diez meses en el cargo fue destituida tras haber sido elegida vicepresidenta de Pedro Castillo en 2021 y sucederle en el cargo cuando intentó un fallido golpe de Estado para evitar su destitución por el mismo Congreso.
El congreso la señalaban como “inútil” e “incapaz” para hacer frente a la escalada de inseguridad ciudadana y criminalidad a escala nacional.
Los partidos que antes habían bloqueado seis mociones previas de destitución contra Boluarte y diversas denuncias de la Fiscalía por sospechas de corrupción y otros delitos como la muerte de más de 50 manifestantes al llegar al poder, ahora pasaron a promoverlas y a apoyarlas para tratar de congeniarse con un electorado que tenía a la gobernante como la más impopular de Latinoamérica, con apenas un 3 % de aceptación, valor dentro del margen de error de los sondeos.
La presidenta se rehusó a asistir al hemiciclo y durante toda la jornada no salió del Palacio de Gobierno hasta que se consumó la destitución y dar un irrelevante mensaje a la nación en el que se dedicó a enumerar las cifras de su gestión.
Durante la tarde del jueves se rumoreó que podía haber tanteado la posibilidad de un asilo en Argentina, Brasil y Ecuador. En la embajada de este último país se concentraron decenas de personas para protestar contra Boluarte y tratar de impedir que eventualmente pudiese llegar a la sede diplomática.
Su abogado personal, Juan Carlos Portugal, aseguró que Boluarte no tenía intención de pedir asilo ni de fugarse del país, pese al riesgo de ser detenida ante las múltiples investigaciones que tiene abiertas en Fiscalía.
Ahora será Jerí, un político de 38 años manchado por una denuncia de violación que recientemente fue archivada, el que de manera inesperada lleva las riendas del país que nuevamente debe acudir a las urnas en medio año.