¿Cómo usar tu copa menstrual sin poner tu salud en riesgo?

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¿Piensas cambiar las toallas desechables o tampones por una copa menstrual? ¿Es la mejor opción? ¿Qué ventajas y desventajas tiene? Elizabeth Sánchez González, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza, explicó lo que hay que saber sobre este artículo.

“Es un dispositivo médico de clase II, es decir, un producto que debe utilizarse bajo supervisión médica ya que puede implicar riesgos en su uso, y el cual no debe permanecer dentro del cuerpo por más de 30 días. Por ello, su comercialización requiere, por ley, una autorización emitida por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios”.

En el mercado existen modelos que pueden representar una amenaza para la salud. Por ello, es fundamental verificar que cuenten con dicho permiso sanitario, advierte la académica. Se debe revisar que en el empaque aparezca el registro de la siguiente forma: cuatro dígitos del cero al nueve, luego la letra C, después el año de autorización (no antes de 2016) y al final las siglas SSA (XXXXC20XXSSA).

Así, se ofrece certeza de que el producto cumple con los requerimientos de seguridad, pues fue elaborado con silicona médica de grado prémium o con un elastómero de termoplástico (materiales hipoalergénicos).

“Las copas pueden ser de látex; sin embargo, hay múltiples registros de reacciones alérgicas a éste. Las copas fabricadas con silicona de grado industrial o que contienen ftalatos o bisfenol (BPA) pueden generar problemas oncológicos en personas con predisposición genética, así como crecimiento microbiano, y favorecer las infecciones vaginales”.

La especialista expuso que, previo a comprar una copa, es recomendable asistir con una ginecóloga para descartar alguna patología, padecimiento o condición (como endometriosis, lesiones vaginales o enfermedades de transmisión sexual) que impidan su uso temporal o definitivo.

Utilizarla implica una curva de aprendizaje de hasta nueve ciclos y es importante tenerlo en cuenta desde la elección del tamaño, el cual dependerá del tipo de sangrado. Para flujos moderados se recomienda la talla 1 o A y, para abundantes, la 2 o B.

“No hay una medida estándar. Nuestra fisiología es tan variada que debemos evaluar la mejor opción. Por ejemplo, si hay problemas en la firmeza del suelo pélvico, por un parto o poca flexibilidad muscular, una grande retiene mejor el sangrado. Si el cérvix es muy largo, algunas podrían incomodar. Cada marca ofrece modelos y tamaños distintos”.

Y es que cuando se usa una talla más pequeña de la necesaria, ocurren problemas como incomodidad, irritación y laceración en la zona vaginal. Por otro lado, si es muy grande, suceden fugas, sensación de que se resbala o entrada de aire que provoca molestias.

¿Qué pasa si la usuaria tiene el dispositivo intrauterino (método anticonceptivo)? Es posible utilizar ambos, pero se sugiere, primero, aprender a conocer e identificar el DIU dentro del organismo para evitar situaciones como su extracción al retirar la copa.

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