El Super Bowl está a la vuelta de la esquina y la fiebre de las apuestas comienzan a subir de nivel y de tono, con un aditamento especial, la actuación de Bad Bunny que recién gano el Grammy a mejor álbum del año.
El puertorriqueño, quien dicto un discurso criticando las medidas adoptadas por el presidente por la ofensiva antimigración, puso las Vegas de cabeza, ya que es ahí donde se orquestan las grandes apuestas.
Según estimó la American Gaming Association (AGA), las apuestas legales alrededor de la final de la liga de football americano (NFL) crecerán este año más de un 20% hasta los 1.760 millones de dólares.
Hablando estrictamente de deporte, resulta que los Seattle Seahawks superan a los New England Patriots como favoritos al título en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, pero los apostantes buscarán fortuna también en detalles fuera del emparrillado.
Una de las apuestas es adivinar la canción con la que abrirá el recital del reguetonero («Tití Me Preguntó» lidera las predicciones en una popular casa de apuestas) y la que cerrará («DtMF»).
También se admiten pronósticos sobre si interpretará algún tema inédito y la duración exacta del show.
Una realidad es que el Conejo Malo tendrá invitados especiales, tal como le pasó a él durante el medio tiempo del Super Bowl de 2020 cuando canto junto a Shakira y Jennifer López, pero también otro tipo de celebridades como la extenista Serena Williams, que subió a bailar el año pasado junto a Kendrick Lamar.
En la discusión de quien podría ser el invitado especial están el colombiano J Balvin, los puertorriqueños Jowell & Randy y las estadounidenses Cardi B y Missy Elliott, en caso de que el Conejo Malo abra la puerta a una contribución en inglés.
Por ahora, los pronósticos del otro gran servicio de apuestas se decantan en un 60% por un triunfo de los Seahawks, con el que se cobrarían revancha de su dolorosa derrota ante New England en el Super Bowl de 2015.