La mortalidad asociada al consumo del tabaco en México es alarmante; más de 60 mil personas mueren anualmente por padecimientos cardiovasculares, cerebrovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cáncer de pulmón. El tabaquismo es responsable de uno de cada dos fallecimientos por cáncer, señaló la directora de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, Ana Carolina Sepúlveda Vildósola.
En el acto por el primer aniversario del reconocimiento “Escuela 100 por ciento libre de humo de tabaco y emisiones” a la Facultad de Medicina, que se efectuó en ocasión del Día Mundial sin Fumar, añadió que la Organización Mundial de la Salud considera a esa práctica como la principal causa de enfermedad, discapacidad y deceso prematuro, así como de mortalidad prevenible. “Fumar no es necesario para vivir, y sus consecuencias son devastadoras”.
La evidencia científica es contundente: es una enfermedad, una adicción a la nicotina que es una sustancia extremadamente adictiva. Se trata, dijo, de un problema de salud pública de enormes proporciones.
Cada año ocho millones de personas fallecen en el mundo a causa de las numerosas enfermedades asociadas al consumo del tabaco. De ellas, 1.2 millones son fumadores pasivos, es decir, personas que nunca han encendido un cigarro, pero están expuestas al humo de otros.
Además, la universitaria alertó que anualmente 65 mil niños menores de cinco años pierden la vida debido a las infecciones respiratorias causadas por la exposición al “humo de segunda mano”.
En nuestro país, según la Encuesta Global de Tabaquismo en Adultos, 2023, la prevalencia es de 15.3 por ciento, es decir, más de 14 millones de fumadores mayores de 15 años. Además, otra cantidad igual se expone involuntariamente al humo del tabaco ambiental.
Sepúlveda Vildósola recordó que el año pasado la FM obtuvo el reconocimiento como espacio 100 por ciento libre de humo de tabaco y emisiones. “En este primer aniversario nos sentimos muy orgullosos de ser la primera Facultad de la UNAM en recibirlo. Esperamos servir de ejemplo para muchas otras facultades y en un futuro cercano lograr una Universidad libre de humo de tabaco”.
Al crear un ambiente saludable contribuimos a que todos disfruten de un aire libre de los tóxicos del tabaco; además, formamos a futuros médicos no fumadores, capaces de ser un ejemplo para sus pacientes y con las competencias necesarias para apoyar a quienes desean dejar de fumar, destacó.