Durante años ha prevalecido la idea de que el vello de la zona del bikini es algo que se debe esconder, eliminar o controlar. Pero ¿realmente es una cuestión de higiene o solo una costumbre aprendida? ¿Qué pasa con la piel, las infecciones, la incomodidad o el placer cuando depilarse deja de ser una elección y se vuelve obligación?
En entrevista para UNAM Global, Zamira Barragán Estudillo, adscrita a la Clínica de Oncodermatología de la UNAM, explicó que, aunque la depilación en la zona del bikini sea muy popular, no significa que sea lo más adecuado.
De hecho, el vello púbico tiene diferentes funciones. Por ejemplo, actúa como una barrera física que reduce la fricción, protege la piel de traumatismos y ayuda a mantener el equilibrio del microambiente cutáneo en la zona genital.
¿Qué ocurre cuando se elimina el vello?
Se ha documentado en diversas publicaciones científicas que la remoción del vello en esta zona puede incrementar algunas complicaciones, explicó la especialista.
Por ejemplo, pueden presentarse microinfecciones y episodios de foliculitis, es decir, inflamación del folículo piloso cuando los pelos quedan atrapados bajo la piel. Esto puede provocar picazón, dolor, infecciones, laceraciones e incluso complicaciones más severas cuando el vello ha sido retirado de forma agresiva o en condiciones poco higiénicas.
El problema más común asociado a la depilación en esta zona es la irritación cutánea.
¿Se recomienda depilar o rasurar?
Diversos estudios han identificado que las complicaciones se asocian principalmente con el afeitado, sobre todo por la fricción que se genera en la piel. El riesgo aumenta cuando se utilizan hojas de afeitar en condiciones antihigiénicas —por ejemplo, que no sean nuevas ni de uso personal, que no se resguarden adecuadamente— y cuando no se emplean productos diseñados para disminuir la fricción y permitir un corte adecuado del vello. Estas prácticas incrementan la probabilidad de irritaciones, lesiones e infecciones.
En el caso de la depilación con cera, ya sea caliente o fría, al arrancar el pelo puede generarse mayor inflamación del folículo piloso y favorecer la aparición de pelos encarnados o foliculitis, especialmente cuando no se controla adecuadamente la fuerza aplicada.
Las cremas depiladoras pueden reducir el riesgo de cortes en la piel; sin embargo, al tratarse de productos químicos, existe la posibilidad de irritación o dermatitis por contacto, sobre todo en pieles sensibles o delgadas.
La remoción del vello con láser o luz intensa pulsada tiene la ventaja de disminuir progresivamente la densidad del folículo piloso, pero suele requerir el afeitado previo y una valoración dermatológica adecuada.
¿Sin vello hay más higiene?
Existe la idea de que eliminar el vello mejora la higiene, pero esto no necesariamente es así. El pelo en la zona genital puede disminuir la fricción y las microlesiones cutáneas, lo que ayuda a mantener la integridad de la piel y su función de barrera.
Además, contribuye al equilibrio del microambiente cutáneo y puede reducir irritaciones derivadas del contacto constante con la ropa o el sudor. Contrario a lo que se cree, el vello púbico no empeora el aroma natural de la zona, que está relacionado principalmente con el sudor y las secreciones fisiológicas.