La Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006 fue segunda ocasión en que dicho país organizaba este evento tras el campeonato realizado en 1974 en la entonces Alemania Federal.
Para este torneo, 197 selecciones (casi la totalidad de las pertenecientes a la FIFA y marcando un nuevo récord histórico hasta esa fecha) participaron en las rondas clasificatorias, incluyendo el vigente campeón Brasil, ya que la FIFA decidió que a partir de esta edición el campeón del mundo ya no iba a tener la clasificación directa a la siguiente Copa Mundial. De estos, 31 equipos participaron en la fase final del torneo, además del anfitrión Alemania.
Los 16 equipos clasificados se enfrentaron en rondas eliminatorias hasta que los equipos de Italia y Francia se enfrentaron en la final realizada en el Estadio Olímpico de Berlín. Tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga, se realizó una tanda de penaltis para decidir al nuevo campeón, hecho que solamente había ocurrido previamente en la Copa Mundial de Fútbol de 1994. En esta instancia, Italia obtuvo por cuarta vez el trofeo tras derrotar al combinado galo por 5-3. De esta manera, Italia participó como campeón del mundo en la Copa FIFA Confederaciones 2009 que se realizó en Sudáfrica.
El torneo, que fue seguido por una audiencia acumulada a lo largo de todo su desarrollo superior a los 3,2 mil millones de personas en 207 países (convirtiéndolo en uno de los eventos mundiales más vistos en la historia), ha sido considerado como uno de los mejores en la historia, no solo debido a la organización del torneo sino también al ambiente alrededor de este, reflejando el lema: «El mundo entre amigos».
El torneo, además, presentó una de las tasas de goles más bajas en la historia y rompió el récord del Mundial con mayor número de tarjetas amarillas y rojas.
La elección de Alemania como sede, desplazando a Sudáfrica se debió a diversos factores. Uno de ellos es la disputa por el número de cupos de Asia para la Copa Mundial de 2002; Blatter en dicha situación apoyó mantener el número en cuatro mientras que el presidente de la UEFA propuso un quinto puesto de repechaje, que fue finalmente aceptado. Durante la votación, los cuatro representantes asiáticos apoyaron en bloque la candidatura europea en detrimento de la defendida por Blatter. Además, Dempsey, que había votado a favor de Inglaterra, fue supuestamente convencido por los delegados de Asia para abstenerse.
La polémica con respecto a la decisión de Dempsey aumentó cuando se difundió el rumor de que había recibido sobornos por parte de los alemanes. Dicha situación se aclaró finalmente: el origen del rumor parece haber sido una carta de la revista alemana de humor Titanic enviada a diversos delegados (entre ellos, Dempsey) ofreciéndoles un reloj cucú y jamón a cambio de su voto por Alemania.