La noche más oscura /Zero Dark Thirty (2012), ganadora de un Oscar. Foto: Reuters.
Si los hechos sucedidos en Nueva York la mañana del 11 de septiembre del 2001 cambiaron radicalmente a Estados Unidos, sus imágenes hicieron lo mismo con el resto del mundo.
World Trade Center (2006), de Oliver Stone, que pone el acento en la heroicidad de los servidores públicos (aquí interpretados por Nicolas Cage y Michael Peña) que respondieron a las llamadas de auxilio al interior de las Torres Gemelas, pero no enfatiza todo lo que lo provocó.
El impacto de lo sucedido el 11 de septiembre del 2001 permeó muchos largometrajes a nivel metafórico. Fotogramas que no retratan directamente los hechos de ese día, pero que inevitablemente lo aluden.
El documental, la excepción
Es así que el cine documental ha sido el más adecuado para retratar y buscar entender los hechos alrededor del 11 de septiembre, también fue el primero en abordar el tema. No obstante, su distribución es limitada y su popularidad entre el público está lejos de conseguir los mismos resultados en taquilla que los productos de ficción, reduciendo su impacto social.
Un ejemplo notorio de estas primeras reflexiones fue Fahrenheit 9/11 (2004), de Michael Moore, ganador de la codiciada Palma de Oro en el Festival Internacional de Cine de Cannes. Fue el primer documental en obtener el codiciado premio desde que lo hiciera The Silent World, de Jacques Cousteau y Louis Malle, en 1956. Además, recaudó más de 100 millones de dólares en la taquilla de Estados Unidos, un logro presumido por pocos documentales.
Es, además, un género en el que los cineastas internacionales han contribuido en mayor número; podemos encontrar películas como La memoria robada: regreso al museo de Bagdad / La mémoire volée, retour au musée de Bagdad (2004), Milka Assaf; Camino a Guantánamo / The Road to Guantanamo (2006), Mat Whitecross y Michael Winterbottom; Rutas del terror / Les routes de la terreur (2011), Jean-Christophe Klotz, o Irak año cero / Homeland (Iraq Year Zero) (2015), Abbas Fahdel.